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Mediante el tratamiento de aguas la industria intenta conseguir agua potable que pueda servir de nuevo para el uso y consumo humano, ya sea para beber o regar. Existen multitud de formas para tratar el agua pero en todas ellas se utilizan procesos químicos, biológicos o físicos, con el fin de reducir la contaminación y eliminar bacterias u otros parásitos peligrosos para el hombre.

El tratamiento de aguas puede variar en función de su finalidad (abastecimiento, industria, para beber, etc.) y su procedencia. La finalidad de estos tratamientos es conseguir agua potable para la mayoría de casos, ya sea para consumo animal o humano, en estos casos los procesos utilizados serán muy parecidos y exigentes.

Para conseguir la tan preciada agua potable a partir de aguas contaminadas es necesario tratarla en plantas potabilizadoras de agua que funcionen ininterrumpidamente y donde se van a someter a diversos procesos, como por ejemplo la primera etapa de reducción de materia orgánica o inorgánica, sometimiento a procesos de cloración, osmosis inversa, etc.

La industria hace tiempo que contamina ríos y océanos pero debe ser consciente del problema que genera el agua contaminada alrededor del planeta y que es realmente necesario tratar sus aguas residuales antes de deshacerse de ellas sin pensar en las consecuencias. Es importante también someter a tratamiento las aguas domésticas, agrícolas o urbanas, mediante depuradoras y los distintos procesos que se utilizan para este fin (tratamiento primario, secundario y terciario).

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